Hace un año los radioaficionados sostuvieron las comunicaciones en Aragón cuando colapsaron la telefonía e internet

Cuando “todo falló”, un colectivo siguió operativo: el de los radioaficionados. A través de la Red Nacional de Radio de Emergencia colaboraron con las autoridades —especialmente en zonas aisladas del Pirineo— y ayudaron a numerosas familias a reencontrar el contacto en plena caída general de las redes.
En medio del colapso de las comunicaciones, la radio volvió a demostrar su valor como herramienta de emergencia. Junto a los servicios oficiales, un grupo de voluntarios radioaficionados se mantuvo activo para reforzar los enlaces cuando la telefonía e internet dejaron de funcionar. Su intervención no fue necesaria de forma generalizada en Aragón, pero sí resultó clave en puntos concretos del Pirineo, donde algunos permanecieron de guardia para apoyar a las autoridades y a los vecinos.
Además del respaldo institucional, su labor tuvo un impacto directo en la ciudadanía: sirvieron de puente para que muchas familias pudieran localizarse en un momento en el que las llamadas y los mensajes eran imposibles.
Uno de esos casos lo protagonizó Blanca, que ese día no conseguía contactar con su padre, de 94 años. Ella se encontraba en Zaragoza y su hermano en Erla, en la comarca de las Cinco Villas. Sin batería en su estación base y sin cobertura para comunicarse, Blanca recurrió a su walkie talkie, pero aun así la conexión con su hermano no llegaba. La solución apareció gracias a Mariano, otro radioaficionado con una estación más potente que actuó como enlace entre ambos.
“Yo me llevé mi walkie talkie, porque yo en estación base no tenía baterías, entonces no funcionaba nada. Yo intentaba contactar con mi hermano, no había manera y entonces apareció Mariano, que nos hizo de puente…”, relata Blanca.
La coordinación funcionó. Tras momentos de angustia, los hermanos lograron organizarse como una pequeña red de búsqueda y finalmente localizaron al padre, que estaba “tranquilamente en un bar”. Blanca lo resume con claridad:
“Si yo no llego a contactar con Mariano o no llego a ser radioaficionada… hubiese buscado por los hospitales. Nos organizamos entre nosotros…”.
El apoyo de los radioaficionados también se extendió a tareas de seguridad en áreas donde la infraestructura crítica se vio comprometida. Parte de la Red Tetra de Comunicaciones Críticas para Emergencias sufrió caídas en Aragón: algunos de sus 122 repetidores dejaron de funcionar. Ante esa situación, agentes de la Guardia Civil lograron mantener comunicaciones gracias a equipos aportados por los voluntarios.
El coordinador en Zaragoza de la Red Nacional de Radio de Emergencia, Pedro Fuertes, explicó el sistema de enlace que aplicaron en esos escenarios: un operador se desplaza a la zona donde se requiere comunicación; otra persona acompaña a los agentes con un walkie; ese walkie enlaza con un vehículo, y desde ahí se transmite por otras frecuencias —habitualmente en HF— hacia la delegación o subdelegación del Gobierno más cercana o incluso directamente con Madrid.
La escena deja una conclusión nítida: cuando las redes modernas colapsan, la radio puede convertirse en un pilar esencial. En Aragón, el trabajo de los radioaficionados fue un refuerzo técnico para las autoridades en puntos aislados y, a la vez, una red humana que devolvió tranquilidad a familias que no podían ni siquiera confirmar si los suyos estaban bien.
Audio de la entrevista en RNE del pasado día 28 de abril.

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